FEDERACIÓN ARGENTINA DE TRABAJADORES DE LUZ Y FUERZA
- FATLYF -

Adherida a:
62 Organizaciones   CGT   UNION INTERNACIONAL DE TRABAJADORES
" Por Los Derechos Del Trabajador "
PRESENTACIÓN INSTITUCIONAL
ESTRUCTURA ORGANICA
SINDICATOS ADHERIDOS

Secretaría GENERAL
Secretaría GREMIAL
Secretaría de
HACIENDA y FINANZAS

Secretaría de
PRENSA Y RELACIONES PUBLICAS

Secretaría de
ORGANIZACIÓN e INTERIOR

Secretaría de
POLÍTICA ENERGÉTICA

Secretaría de
TURISMO SOCIAL

Secretaría de VIVIENDA
Secretaría de
SERVICIOS SOCIALES

Secretaría de
PREVISIÓN SOCIAL

Proyección
INTERNACIONAL

Documento del LII
CONGRESO ORDINARIO


DOCUMENTO RESOLUTIVO DEL LIIIº CONGRESO ORDINARIO DE FATLYF

Compañeros
“Pedro Quiroga, Esteban Bigliani, José Marcial Rouco,
Héctor Roberto Casado, Horacio Calvín y Norberto Federico Aldana”

“Los trabajadores constituyen uno de
los pilares del proceso de cambio.
Por lo tanto, se requiere la presencia activa
de los trabajadores en todos los niveles”.


    PRESIDENTE
JUAN DOMINGO PERON

“Modelo Argentino para el Proyecto Nacional”


Pocas semanas atrás, la voluntad mayoritaria del pueblo argentino consagró en las urnas la continuidad de un proceso de desarrollo acelerado con movilidad social, que se inició con la presidencia del compañero Néstor Kirchner y comenzará a transitar su tercera etapa el próximo 10 de diciembre, cuando la Dra. Cristina Fernández asuma su segundo mandato constitucional. El 25 de mayo de 2003 Néstor Kirchner tomó en sus manos la jefatura del Estado con la firme decisión de remontar la nefasta herencia de ese capitalismo salvaje que nos había arrastrado al borde de la bancarrota económica, la anarquía institucional y una crisis social sin precedentes. Su primer acierto fue repotenciar el rol del Estado, a fin de que reasumiera sus indelegables funciones de custodio de la soberanía nacional, promotor del desarrollo económico y garante de la justicia social. En ese marco, la Argentina consiguió retomar el rumbo del crecimiento, gracias a la aplicación de las clásicas recetas del Justicialismo: el fomento a la industria nacional, el fortalecimiento del mercado interno y del consumo popular, todo lo cual dio como resultado la baja notable de la tasa de desocupación a través de la creación de millones de empleos estables y bien remunerados.

Por otro lado, a través de una exitosa renegociación de la deuda externa y de la liberación de toda atadura con el F.M.I., el país rompió las cadenas de la dependencia y volvió a tomar en sus manos las riendas de su propio destino. Junto a otros gobiernos progresistas del Mercosur, el Presidente Kirchner sepultó el proyecto neocolonial del ALCA, que hubiera dejado a nuestros países a merced del saqueo del capital financiero internacional, que hoy día pretende disimularse bajo el engañoso mote de “globalización”. Estas medidas fueron complementadas por otras decisiones tan significativas como la reestatización de los fondos de pensión y el pago de la asignación universal por hijo, que sirvieron para rescatar de la marginalidad a los sectores más vulnerables de la sociedad.

Todo esto no implica desconocer que aún persisten importantes bolsones de pobreza y de trabajo en negro, que el “impuesto inflacionario” jaquea el bolsillo de los asalariados y que todavía falta avanzar bastante para hacer realidad una equitativa distribución de los ingresos nacionales. Pero estas asignaturas pendientes resultan menores si las comparamos con el caos macroeconómico y el desquicio social del 2001 o, mejor aún, si echamos un vistazo a las duras políticas de ajuste que se están imponiendo en algunas de las economías más poderosas del Viejo Mundo. Por eso lo más importante es comprobar que en la Argentina ha vuelto a recomponerse el círculo virtuoso de la producción y el trabajo, con un Ministerio que reasumió su rol de árbitro imparcial y abrió la puerta de las negociaciones paritarias. Gracias a la decisión de la propia Presidenta Cristina Fernández volvió a tener plena vigencia la histórica Ley 14.250, posibilitando que los trabajadores recuperemos la dignidad de discutir libremente la actualización salarial y el mejoramiento de las condiciones de trabajo. En el caso de Luz y Fuerza, a través de una gestión unida y mancomunada entre nuestra Federación y los 41 sindicatos del ámbito nacional, logramos recuperar los principales institutos del C.C.T. 36/75. Logrando que a través de la Bolsa de Trabajo ingresen miles de compañeros a las plantas de personal estables y permanentes, dejando atrás las negativas secuelas de la flexibilización y precarización laboral, que incluso llegaron a poner en riesgo la propia seguridad del servicio eléctrico.

La recuperación del Convenio es fundamental, ya que no sólo asegura la estabilidad laboral y un salario digno, sino que garantiza además el acceso a la vivienda, el turismo, la capacitación profesional y la completa cobertura asistencial que brinda nuestra OSFATLyF, desde la atención primaria y la medicina preventiva hasta los trasplantes y otras prácticas de alta complejidad. Porque más allá de la propaganda millonaria y engañosa de las prepagas, la única verdad es que el Sistema Solidario de Salud ampara el bienestar integral de prácticamente la mitad de la población de nuestro país, más allá de cualquier cálculo mercantilista o comercial. También la fortaleza institucional de Luz y Fuerza y la probada capacidad de gestión de nuestra dirigencia, nos permitieron recuperar la plena vigencia de un Convenio Previsional que garantiza una existencia digna para todos nuestros queridos jubilados y pensionados. A todo lo cual corresponde agregar la importante función que cumplen el Centro de Desarrollo Social de González Catán, nuestros Institutos Superiores de Especialización Profesional y las Casas del Estudiante, que permiten que los hijos de nuestros afiliados de todo el país puedan acceder a un título terciario o universitario. Dentro del proceso de desarrollo acelerado del que hablábamos antes, es indudable que el Sector Eléctrico está jugando un rol preponderante, remontando las carencias de largos años de desinversión privada y de políticas públicas ausentes o equivocadas. Aquí también el Estado Nacional asumió la responsabilidad de llevar a feliz término obras tan relevantes como Yacyretá y Atucha II. En febrero de 2011 la Presidenta Cristina Fernández inauguró con su par paraguayo las obras complementarias de esa gran represa binacional y en el mes de setiembre le tocó poner en marcha la tercera central nucleoeléctrica de la Argentina, una obra maestra de la ingeniería que ratifica que el país sigue avanzando en la senda de la tan necesaria actualización científica y tecnológica. Se cerró así el círculo virtuoso de obras comenzadas y terminadas por administraciones justicialistas, ya que había sido el Presidente Perón quien durante su tercer mandato constitucional firmó el Tratado de Yacyretá e inauguró Atucha I, que se erigió en ese momento como la primera central nuclear de Latinoamérica. Estas no son meras casualidades ni frutos del azar, sino que constituyen los resultados tangibles de una concepción política y doctrinaria que nos ha enseñado que: “Mejor que decir es hacer” y “Mejor que prometer es realizar”. También el Gobierno intensificó la concreción del importante Plan Federal de Transporte Eléctrico, construyó varias centrales térmicas, repotenció otras tantas, impulsó el Programa Energía Delivery y apoyó la instalación de parques de energía eólica y solar, en procura de ir diversificando una matriz energética que todavía es altamente dependiente de los combustibles fósiles.

Tal como Luz y Fuerza reclamara insistentemente durante las últimas décadas, el Estado volvió a cumplir un rol estratégico a través de la eficiente gestión del Ministerio de Planificación Federal que conduce el Arquitecto Julio De Vido, garantizando de esa forma un desarrollo electroenergético acorde con las necesidades de nuestro país. Y neutralizando al mismo tiempo el accionar depredador de esos fondos-buitres cuyo único interés fue aprovechar la rentabilidad inmediata para luego retirarse y dejar atrás tierra arrasada. Actualmente una nueva polémica está centrada en la decisión del Poder Ejecutivo de eliminar paulatinamente los fuertes subsidios estatales a los servicios públicos, entre ellos la provisión de energía eléctrica. Los grandes poderes mediáticos hasta ayer cuestionaban al Gobierno por las sumas millonarias que se volcaban a los subsidios y hoy lo critican por dejar de subsidiar. Esta polémica es ficticia porque, si bien es irracional subsidiar a los grandes grupos económicos, también se impone fijar una tarifa social para los sectores que están por debajo de la línea de pobreza. Históricamente, la posición de Luz y Fuerza siempre ha sido la misma, y vamos a reiterarla una vez más: es imprescindible fijar una tarifa y una rentabilidad empresaria que aseguren tanto la accesibilidad como la sustentabilidad y la expansión del Sector Eléctrico, que continúa siendo el basamento fundamental para seguir avanzando hacia esa Argentina Potencia que merece y anhela nuestro pueblo. Faltan cosas, pero evidentemente es mucho lo que se ha realizado. Y lo mismo podemos decir si hablamos del Movimiento Obrero Organizado, cuyo principal déficit es la ausencia de una unidad monolítica que le impide estar a la altura de los desafíos que le marca la historia. La rica historia de ese nuevo sindicalismo que nace y se fortalece a lo largo de las dos primeras presidencias del General Perón, quien por primera vez proyectó a los trabajadores organizados como auténticos protagonistas de la escena política nacional. En esos años surgió el Modelo Sindical Argentino, edificado sobre la base de grandes uniones y federaciones nacionales por rama de producción, nucleadas en una única Confederación General del Trabajo. La “indivisibilidad de la clase obrera” es uno de los principios básicos de la Doctrina Justicialista y por esa razón, si bien hoy nuestros representantes no participan de la conducción de la C.G.T., Luz y Fuerza siempre seguirá siendo parte indisoluble de los estamentos orgánicos del Movimiento Obrero Argentino. Defendiendo la existencia de una Central Obrera única y monolítica, donde se dejen de lado todo tipo de intereses personales y sectoriales, para asumir la legítima representación de todos los trabajadores del país, sin exclusiones ni privilegios de ninguna especie. Todos juntos para defender y consolidar ese Modelo Sindical humanista y cristiano que nos legara el General Perón y que no sólo garantiza el bienestar integral de nuestra Familia Trabajadora, sino que es además uno de los sostenes fundamentales de la armonía social y la gobernabilidad democrática.

Por todo ello, este LIIIº Congreso Ordinario de la Federación Argentina de Trabajadores de Luz y Fuerza, por unanimidad

RESUELVE:
1º) Aprobar todo lo actuado por el Secretariado Nacional.

2º) Reafirmar nuestro pleno apoyo a todas las decisiones asumidas por nuestro representante ante los estamentos orgánicos del Movimiento Obrero, el compañero Oscar Adrián Lescano.

3º) Defender como siempre lo hemos hecho la existencia de una C.G.T. única y monolítica, que asuma y ejerza la representatividad de todos los trabajadores organizados de la Argentina, sin sectarismos ni exclusiones de ningún tipo.

4º) Brindar todo nuestro respaldo a la Confederación Argentina de Gremios de la Energía, que acaban de conformar las organizaciones sindicales que reúnen a los trabajadores del petróleo, el gas y la energía eléctrica.

Mar del Plata, 1º de DICIEMBRE de 2011.-

JULIO CESAR IERACI
Presidente
LIIIº Congreso Ordinario de FATLyF